Hay una característica única con la que nace cada persona en el mundo. 

Esta característica es un banco personal de recursos enorme. Es como si nacieras con una cuenta de varios millones de dólares, incluso es mejor. 

Lo malo, es que nacemos sin saber que la tenemos y nadie nos dice que contamos con ella. Es como tener una mina de oro que aún no se descubre, los recursos están ahí, esperando a convertirse en joyas preciosas.

Este banco de recursos son nuestras habilidades, talentos y capacidades para hacer de nuestra vida algo maravilloso o en otras palabras una vida que vale la pena vivir.

Dime si no alguna vez has tenido ganas y la emoción de realizar miles de cosas pero no te atreves porque los miedos te aplastan el deseo de ir por algo fuera de lo común. Lo peor es que las palabras y las opiniones de las demás personas (gente que tampoco se han permitido explotar su mina) agobian nuestros propios sueños diciendo que son locuras o que es algo imposible de hacer.

Pero tus ganas están ahí porque tus recursos están tratando de liberarse y expresarse. Lamentablemente muchas personas saben que algo está ahí, los sienten pero no reconocen qué son esas sensaciones y emociones. 

Lo bueno de todo esto es que así como hay personas que no se han atrevido a realizar sus sueños, hay muchísimas personas que sin importar los miedos, las críticas y obstáculos, se han lanzado a reconocer y descubrir aquello que sienten que no es otra cosa que liberar sus sueños más profundos. 

Estas personas se han atrevido a explotar esa increíble mina para hacer de su vida una obra maestra. Son individuos que han tomado la decisión de brillar con una luz única que a su vez ilumina los corazones de las personas que aún se encuentran en la oscuridad.

Y es gracias a estos hombres y mujeres extraordinarios que viven vidas fuera de lo ordinario, que otras personas pueden reconocer su propia luz, con la que pueden brillar e iluminar otros corazones.

Es como la fábula de las gallinas y el pollito que se sentía diferente.

Este pollito salió de un huevo que no se parecía al de las gallinas porque había caído de un nido de un águila real, sin embargo, las gallinas lo empollaron y él a pesar de sentirse diferente hacía lo que hacían las demás gallinas. Un día este pollito vio en el cielo, un ave con unas alas gigantes y un pico espectacular que dominaba todo ese espacio aéreo que de pronto emitió un canto potente y hermoso que despertó en el pollito al águila que dormía dentro de él. Después de descubrir este poder que poseía, el polluelo no se conformó con vivir nuevamente la vida de una gallina hasta vivir la vida de una águila, vivir su poder y vivir aquella libertad que siempre estuvieron en dentro de él.

No te ha pasado alguna vez que reconoces una acción extraordinaria en algún hombre o mujer, por ejemplo leíste su libro o viste una conferencia y te dijiste “Oye, creo que yo también puedo hacer eso”. 

Es porque dentro de cada persona en el mundo existe un águila dormida.

Una persona que al igual que el polluelo de águila, una vez que descubre su verdadero potencial de un águila real, nunca se conformará con vivir la vida de una simple gallina.

Una vez que descubrimos que somos más que simples personas que venimos a llenar una espacio en el mundo, cuando al fin somos conscientes que somos como han dicho los grandes filósofos del éxito, somos dioses en fase de formación, sentiremos una nueva sensación de poder brotando dentro de nosotros, un poder que nunca antes soñamos que poseíamos y nunca volveremos a ser los mismos, nunca más nos contentaremos con ideales de bajo vuelo ni con un éxito barato.

Si ya has sentido este poder quemándote por dentro, piensa en por qué no sacar a la luz todos tus recursos no utilizados si sabes que están ahí. 

Tu intuición, tu instinto y tu ambición te dicen que hay un hombre mucho más grande en ti de lo que jamás hayas pensado. 

¿Por qué no lo usas, por qué no lo llamas, por qué no lo incitas, por qué no enciendes la chispa de este polvo gigante dentro de ti y lo explotas?

El mundo glorifica a aquellos que se han descubierto a sí mismos, aquellos que han tomado conciencia de su origen divino, levantan la cabeza, hacen mejor su trabajo, son más sinceros y viven en un plano superior para dar un mejor ejemplo  que aquellos que aún no han probado su poder oculto. 

El mundo necesita grandes inspiradores más que grandes abogados, médicos, clérigos o estadistas.

El mundo te necesita a ti.

Share and Enjoy !

0Shares
0

Fabricio
Fabricio

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.