No sé si conozcas o hayas escuchado alguna persona quejarse en su trabajo todos los lunes por la mañana. Los miras y tienen una actitud de flojera y están todos desganados y tienen sueño todavía.

En resumen, comenzar una nueva semana para ellos se convierte en un martirio desde la primera hora en que se levantan.

Luego sienten alivio cuando se acerca el viernes y están todos ansiosos esperando a que llegue el fin de semana, sin embargo, la tortura regresa cuando llega el domingo y saben que falta poco para comenzar otro lunes de flojera.

De pronto los invaden los sentimientos de únicamente estar sobreviviendo y haciendo algo que simplemente no tiene sentido una y otra vez.

Estos son los síntomas que pertenecen al síndrome de Sísifo.

Pero quién es Sísifo

Sísifo es un personaje de la mitología griega que fue castigado por los dioses y condenado a empujar una piedra enorme y pesada hacia la punta de una montaña que cuando llegaba a la cumbre volvía a descender y Sísifo comenzaba de nueva cuenta a empujar la piedra hacia arriba una y otra vez.

Decían los dioses que no había un castigo peor para los hombres que darles una actividad que no tiene sentido.

Lo curioso es que en la actualidad parece que sobre la mayoría de las personas ha caído este castigo y lo puedes comprobar en las redes sociales los viernes cuando muchas de esas personas comienzan a escribir sus agradecimientos a la vida porque “por fin es viernes” o “que  bueno que ya se acabó la semana”.

También muchos dicen estar  agotados y hartos como si toda esa semana hubieran cargado una roca enorme.

Si es tu caso, es posible que creas que eres una de las víctimas de los dioses griegos y tengas el síndrome de Sísifo por no tener un objetivo claro y sentirte perdido.

Me sorprende cómo muchas personas simplemente se dejan arrastrar por la corriente y van simplemente reaccionando a las circunstancias que le pone la vida.

Pero no las culpo, la verdad es que a la mayoría nos enseñan a vivir de esa forma porque a nuestros padres les enseñaron lo mismo porque sus padres también vivían de esa forma.

Pero no te preocupes, todo esto tiene solución.

Para empezar ir caminando por la vida sintiéndote así, no es justo cuando puedes vivir una vida completamente distinta.

De verdad, andar como moscas en la casa no es el plan por el que viniste al mundo. Definitivamente no fuiste hecho para eso.

Entonces, ¿cómo se logra el cambio?

¿Cómo puedes dejar de sentirte vacío o con una vida que no va hacia ninguna parte?

¿Cuál es la clave para dejar de cargar esta roca pesada que aplasta tu existencia?

Esto se logra con dos pasos muy sencillos.

[PASO 1] TENER UNA DIRECCIÓN

Definitivamente tienes que saber a dónde quieres ir en la vida para vencer el síndrome de Sísifo.

Las personas se sienten perdidas porque lo están, así es,  porque no se han tomado el tiempo de decidir a dónde quieren ir.

Decidir la dirección por donde vas a caminar el camino de la vida es la gran diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son.

Porque saber la dirección libera plenamente tu potencial para tu realización personal y profesional.

En verdad, no hay cosa más importante y poderosa en el mundo que saber a dónde deseas llegar.

El secreto de la vida no es trabajar duro como nos han enseñado, tampoco es cuestión de echarle ganas a las cosas y menos es vivir de forma reactiva.

El verdadero secreto trata de saber a dónde quieres ir y trabajar estratégicamente para llegar ahí.

Hay una pregunta limitante que sólo te hace dar vueltas sobre tu propio eje y es ¿cuál es el sentido de la vida?

Esta pregunta no te llevará a ningún lado. Si eres de los que todavía está buscando su propósito no te vuelvas a cuestionar esto jamás porque así no lo vas a encontrar.

De hecho, la vida no tiene sentido en sí.

Tu eres quien le da sentido a la vida mejorándola un poquito, cuando haces algo por los demás y cuando le das esa dirección que es la que te hace sentir bien.
La verdadera pregunta para tener una existencia con sentido y escapar del síndrome de Sísifo es: ¿HACIA DÓNDE QUIERO IR? 

Eres un ser creativo y único.

Utiliza esa creatividad, esa imaginación que nos distingue de cualquier otra especie para imaginar ese punto al que deseas llegar, el que te hace sentir pleno.

Cuando sabes cuál es ese camino que debes caminar, la roca se pulveriza y la vida se comienza a disfrutar.

De esta manera jamás te volverás a sentir perdido y si trabajas para llegar ahí, tu éxito está garantizado.

Te voy a decir por qué la dirección es lo más importante.

Imagínate que pides una pizza pero no le des la dirección al pizzero.

¿Qué piensas que va a pasar?

Jamás vas a encontrar tu casa y te quedarás con hambre toda la noche.

La dirección es lo más importante y más cuando es la dirección que le vas a dar a tu vida.

[PASO 2] ESTABLECER METAS

Una vez que sabes a dónde quieres ir la siguiente pregunta es: ¿cómo voy a llegar ahí? 

Y para hacerlo necesitas establecer metas.

Las metas nos dan puntos de referencia que nos indican el avance que estamos teniendo.

Con esto sabemos que tanto nos falta para llegar a nuestro destino y si vamos por buen camino.

Porque de nada sirve trabajar duro si no estás en la dirección correcta.

Volvamos al ejemplo de la pizza.

Imagínate que el pizzero se apura para preparar tu orden y además contrata al mejor y más rápido motociclista de la ciudad y le dice ve a la casa del norte lo más rápido que puedas.

Pero el detalle es que tú vives en el sur. Entonces nunca te encontraron y de nada le sirvió al pizzero la rapidez si la dirección de entrega era otra.

Tus metas se convertirán en un mapa o un plan que seguirás para llegar a tu dirección.

También las metas nos ayudan a identificar las tareas que debemos hacer diario para avanzar.

Es como construir un edificio, no sale alguien y dice aquí tengo un edificio hecho y lo pone en su lugar, NO.

Un edificio se construye por ejemplo en 10 meses y se tiene que realizar un avance diario de acuerdo a un plan que dice las actividades diarias. En dado caso, un día sería para escarbar el hoyo donde van a ir los cimientos, al día siguiente se ponen los cimientos, al tercer día el primer piso, etcétera.

Y con un trabajo diario se va avanzando hasta tener el edificio completo.

Así que saber la dirección y tener el plan o las metas para llegar ahí se convierte en algo mágico que vas a desear haber sabido esto antes.

Porque de esta forma no te volverás a sentir perdida o perdido.

No importa tus circunstancias en este momento ni lo incómodo o infeliz que te sientas con ellas. Aplica este ejercicio en tu vida y ponte en acción para cambiar esas circunstancias y comiences a vivir la vida como te mereces.

Muchísimas gracias por tu tiempo, nos vemos el próximo lunes y Atrévete a vivir la vida que has soñado para ti.
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Fabricio
Fabricio

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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