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Un buen libro

Un libro es bueno cuando te emocionas con su contenido desde las primeras páginas. Un libro es bueno cuando lo agarras y no lo puedes soltar. Un libro es bueno cuando sientes que el autor está tocando tu mente con las letras que va derramando en tu cerebro.

Es genial toparse con buenos libros pero no siempre sucede, puede que un libro recomendado por una fuente confiable sea malo o aquel con el que casualmente te tropezaste en Amazon te ilumine de forma magistral. Eso me pasó con “La semana laboral de 4 horas” que es un libro muy aclamado pero a mí (lo siento si eres fan) no me gustó ni me sirvió para nada. También es posible que no sea malo el libro sino que su información no me ha llegado porque no contiene lo que está dentro de mi radar de interés, dicen que cuando el alumno está preparado el maestro aparece y eso me ocurrió con “Padre Rico” cuando un amigo me lo recomendó diez años antes del momento que lo leí y que tuvo un impacto muy importante en mi forma de analizar y ver las cosas, imagínate, diez años antes pude haber cambiado mi forma de analizar y hacer las cosas pero simplemente no estaba preparado para recibir el mensaje.

Lo que hay que hacer cuando un libro no nos agrada es dejar de leerlo, no tiene nada de malo ponerlo a un lado, de hecho, no vale la pena que sufras una lectura que no te gusta, simplemente cierra el libro y pasa al siguiente, no te autolesiones mentalmente por algo tan irrelevante como decir que “ya lo leíste completo”, de verdad es absurdo, eso me pasó con un texto que me recomendó una persona que admiro mucho y de hecho el libro tocaba un tema que me interesaba demasiado en ese momento pero simplemente no conecté con el estilo del autor, simplemente no me tocó la mente, aun así me obligué a leer poco más de la mitad para ver si de pronto encontraba algo que me hiciera hacer sentir que valió la pena pero simplemente no sucedió y lo tuve que dejar, en ese momento entendí que un libro no te tiene que doler.

La mayoría de la información relevante que se ha escrito y se sigue escribiendo nace en inglés, es lógico que muchas editoriales vean un negocio en traducir esta información para las personas que no pueden beber de la fuente original y puedan acceder a lo que no se escribe en su lengua materna. El problema con ese tópico es que cuando las traducciones son de mala calidad o los textos están mal editados (algo que constantemente sucede), termina siendo un libro atroz. La recomendación es ir a las ideas donde se originaron porque ahí es donde están los buenos libros, no en el lugar donde ya pasaron uno tras otro filtro y que ha dejado la información deforme.

Un libro bueno hay que releerlo tres, cuatro, cinco, diez veces porque ahí hay información importante que saltará violentamente a tu mente y que no pudiste notar en otras ocasiones.

El precio de un buen libro es una cuestión técnica del mercado que en realidad para el lector debería ser un parámetro irrelevante, hay libros buenísimos que cuestan mil pesos y hay libros buenísimos que cuestan quince, definitivamente un libro no debe ser juzgado por su precio, no pienses en el libro por lo que cuesta sino en lo que te va a costar a ti por no leerlo.

No aprisiones la información que extrajiste de un buen libro, ejecuta sus ideas, experimenta su conocimiento y obtén tus propias conclusiones.

Por último, un buen libro debes compartirlo, escribir de él, prestarlo, regalarlo, hablar de sus virtudes y presumirlo. No dejes pasar un día sin leer un buen libro.

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Fabricio

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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