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Noticias selectas

De forma increíble era un niño que le gustaban las noticias. Obviamente no nací diciendo “mamá ponme las noticias porque me encantan”. No. Simplemente fue un comportamiento aprendido. Desde que tengo uso de razón veía a mi papá acostado en su hamaca leyendo su periódico asentado en el piso. También los domingos me mandaba por dicho diario a la esquina y como yo lo admiraba mucho creía que tenía que hacer lo mismo que él. A veces me forzaba a leer el periódico pero no me entraba y decidí por cambiar a los noticieros por televisión sintiendo que hacía lo mismo. Además a mi mamá le gustaba esa actividad y fue como cerrar el círculo perfecto. Pensándolo bien, no es tan increíble que me gustaran las noticias.

Más de veinte años después de consumir noticieros a través de todos los canales posibles me había convertido en la persona más quejumbrosa, insegura, temerosa y negativa del mundo. Pero no me daba cuenta. Lo veía como algo natural. Al final, todos a mí alrededor hacían lo mismo, tanto conocidos como desconocidos.

Otra cosa que no había notado es que durante veintiocho años de mi vida no había tenido logros notables. En realidad había intentado pocas cosas que evidentemente no salieron bien.

Pero eso sí. Los noticieros no faltaban en mi vida. Los veía en la mañana, al medio día y en la noche. La información sobre las mismas guerras, los mismos atentados y los mismos secuestros me los tragaba a cualquier hora sin el mínimo recato.

Hasta que un bendito día crucé un puente de la epifanía que rompió con varios paradigmas. A su vez ese puente iluminó nuevos caminos de distintos sabores que podía cruzar para conocer nueva información que le daría un giro a mi vida.

Uno de estos puentes fue el de la maravillosa mentalidad positiva. Por supuesto que lo crucé y aprendí para qué sirve, cómo abordarla, cuáles son sus beneficios y cómo se piensa positivo. Una de las primeras ideas sobre mentalidad positiva era que para comenzar a lograr cosas importantes en la vida hay que eliminar los pensamientos negativos. ¿De dónde venía el veinte por ciento de la información que generaba mis pensamientos negativos? Es correcto, de las noticias y noticieros. Aprendí que uno no puede meter mala información a su mente y esperar que salga buena información. Por ejemplo, si a una computadora la llenas de virus, es más, con un simple virus que le instales, tu computadora comenzará a hacer cosas extrañas, abrirá programas que no le ordenaste, no prenderá, se reiniciará y quizá pierdas toda la información que tenías guardada. Así como entra mala información, sale mala.

Han pasado casi seis años desde aquel momento que tomé la decisión de cortar de raíz mi adicción a la sobredosis de información negativa que consumía de los noticieros y los resultados han sido asombrosos. No es que no me entere de las cosas, por su puesto sé lo que sucede porque la gente a mi alrededor me lo hace saber aunque yo no se los pida, claro que no permito que me digan información de más.

Sin embargo, me di cuenta que en realidad el problema no es la noticia sino el tipo de noticia y la fuente que la emite. En el mundo también suceden cosas buenas, más de las que la gente quiere enterarse o de las que los noticieros le interesan y le convienen entregar al consumidor. En lugar de ser al revés.

Realmente en todos estos años no había sentido una necesidad de saber y enterarme de lo que sucedía, sin embargo, comencé a notar que en Internet leía noticias que no parecían noticias. La noticia está asociada a lo malo y a la tragedia. Pero la información que leía era buena, de temas de mi interés y lo hacía de forma breve. Comencé a ser selectivo con las noticias que yo quería leer, que yo quería enterarme y no las que un noticiero con intenciones de captar mi atención para vender más cara su publicidad me ofrecía.

En ese camino descubrí Google Alerts y ahí programaba las noticias que quería que llegaran a mi correo: publicaciones de libros nuevos, nuevas tecnologías, creatividad, documentales, fotografía, felicidad, entre otras. También me inscribí a varias listas de correo de páginas como INC.com, WIRED o Bloomberg Businessweek. Aunque no todas las noticias que me envían son de mi interés, he encontrado buena información al ser más selecto con lo que me permito leer. O sea, hay lugares para encontrar noticias positivas y hay que aprovecharlo.

Sin duda, creo que uno de los mejores hábitos que he desarrollado durante este tiempo de crecimiento sistemático intelectual y personal es eliminar las noticias de mi vida porque me hacen enfocarme mejor en mis tareas. En cuanto al temor, la angustia y el negativismo en general ha disminuido y ahora los puedo administrar mejor porque los reconozco.

No me confundas, no es que niegues lo que sucede, sin embargo, no es necesario que te des el atascón de información negativa. No se trata de que no veas, leas o escuches noticias, se trata de tomar la decisión de consumir lo positivo y no lo negativo. Se trata de decidir por las noticias selectas. Se trata de eliminar lo que no sirve de nuestra mente para permitirnos comenzar a enfocarnos mejor en nuestras metas, empezar avanzar en la vida y tener los logros que siempre hemos querido.

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Fabricio

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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