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Lo que marca la diferencia

Ser iniciador es fácil. Por eso te llegan cientos de solicitudes para seguir las páginas de los nuevos proyectos de tus amigos. Pero qué sucede un par de meses después. Entras a la página y solo hay dos o tres publicaciones antiguas que significan que al proyecto no se le dio seguimiento o quizá nunca despegó. Esto es fácil porque no existe obstáculo alguno en inventar un nombre, meterte a Facebook para crear de forma intuitiva una página y decirle a tus cien o doscientos contactos que te sigan. Ser iniciador es fácil. Por eso miles de personas se toman el tiempo para elegir la bicicleta más flamante y cara para salir a rodar y tres meses después se convierte en el closet de lujo donde cuelgan toda su ropa. Y es fácil porque las barreras son tan pequeñas que parecen inexistentes. No está mal, al contrario, es bueno iniciar con toda la actitud del mundo. También es fácil tener una buena actitud cuando todo marcha de forma correcta, cuando todo está bien. Entonces qué pasa cuando comienzan a surgir el ejército de “no´s”, los cambios, desafíos y otros fracasos inevitables. Qué pasa cuando solo recibiste cinco “likes” de tus amigos o cuando es hora de tener la fuerza de voluntad suficiente para vencer la flojera y salir con tu bicicleta carísima a hacer ejercicio. ¿Cómo manejarlo? ¿Rendirte es una opción? ¿Permites que tus circunstancias te vuelvan alguien miserable? o te empujas hacia el lado de la moneda donde le puedes sacar  ventaja a la situación. Lo cierto es que  cualquiera que elijas, únicamente dependerá de tu actitud. Tener una actitud radicalmente positiva es lo que marca la diferencia cuando comienzan a aparecer las vallas en la “pista de carreras”. Es el preciso momento cuando en tu negocio ya pasaste esa etapa dulce por iniciar algo nuevo. Es  una posición en el siguiente nivel donde el asiento se vuelve incómodo y éste tiene forma de problemas, temores, desánimo, reveses. Un problema, por ejemplo, es la pandemia que estamos viviendo por el coronavirus y la cuarentena obligada que tenemos que realizar. En este caso es posible que preguntes ¿cómo tener una actitud positiva con tremendo problema? Primero piensa que indudablemente una actitud negativa no va a solucionar este ni otros problemas. Ahora sabemos que el camino está hacia la actitud positiva. En segundo lugar recuerda que con esta actitud podrás ver las posibilidades que se encuentran en las circunstancias negativas. Quizá no es fácil pero Imagínate todas las oportunidades que podrías encontrar si comienzas a buscar. Tu actitud marca la diferencia en los momentos difíciles y te permite persistir para estar presente cuando estos terminen porque cualquier problema tarde o temprano finalizará.

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Fabricio

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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