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Lecciones que surgen del fracaso

Muchos de nosotros tenemos objetivos que queremos lograr pero aún no hemos cumplido.

Esto quizá te ha pasado muchas veces, cuando querías conseguir una cierta cantidad de dinero o un trabajo específico, pero por más que lo deseaste y trataste, no pudiste.

A mí me ha pasado en muchas ocasiones y es complicado mantener la motivación cuando las cosas se ponen difíciles.

Sin embargo, constantemente estoy recordándome que si fuera fácil llegar a la cumbre del éxito, cualquiera estuviera ahí arriba.

No es así.

Por tal motivo, evito poner mi atención en las cosas que no quiero que me pasen y trato de enfocarme  en los pasos que he avanzado y en la siguiente tarea que tengo que hacer para acercarme a mi meta.

Cuando estamos escalando para llegar a la cima, indudablemente fracasaremos, fallaremos y sin lugar a duda la cagaremos, pero cuidado, no se trata de dejar de pensar en estos errores y meterlos a la bolsa del olvido.

Nos guste o no, el fracaso es una variable esencial en la fórmula del éxito.

Lo que sucede es que desde que somos niños, hemos recibido una educación equivocada por parte de la familia y la escuela, donde el premio era para quien no se equivocara.

Tenía un amigo en la primaria que tenía prohibido llegar a su casa con una calificación diferente a diez, imagínate su estrés y el miedo a fallar con el que creció.

Por el contrario, debemos comenzar a mostrarles a nuestros hijos las lecciones tan importantes que surgen de los fracasos temporales.

Comencemos con la perseverancia.

En una clínica de estados unidos se encuentra el mejor neurocirujano del mundo, se trata de el doctor Alfredo Quiñones, un mexicano que pasó de cosechar tomates en los campos de california a tocar cerebros para sanarlos.

Obviamente el camino no fue nada fácil desde el principio cuando trató de cruzar ilegalmente la frontera norte de México.

En su primer intento lo atraparon y lo regresaron. Pero con mucho coraje y miedo, decidió volver a cruzar cinco minutos después de haber sido deportado. Para su mala suerte lo volvieron a atrapar y a deportar.

Sin embargo, el doctor Alfredo Quiñones no se dio por vencido, inmediatamente cruzó una tercera vez y el reto es historia.

Así que el fracaso no es un castigador sino un maestro que nos cuestiona ¿qué tanto quieres lograr tu meta, estás dispuesto a intentarlo de nuevo?

También, cuando fallas tienes la oportunidad de reflexionar la distancia que has avanzado porque no estás donde estás por casualidad, has trabajado duro, has aprendido cosas nuevas, has crecido.

En segundo lugar, los fracasos también nos enseñan el camino correcto o mejor dicho, nos ayuda a encontrar nuevas soluciones al problema que estamos tratando de resolver.

Pocas veces acertaremos a la primera cuando queremos emprender un nuevo negocio o una idea novedosa.

Existen en la historia cientos de empresas que terminaron haciendo algo completamente distinto de sus inicios pero finalmente consiguieron el éxito que buscaban.

Cuando desarrolles una idea, es probable que no resulte como deseas y choques contra un muro, pero ojo, esto no es una señal del destino que te está diciendo que desistas de tus sueños o que lo que estás haciendo es una tontería.

No.

Simplemente es una señal diciéndote que esa no es la forma de lograr lo que quieres y que lo intentes de una forma  diferente, que sigas adelante y que si te vuelves a topar con otro muro, tomes otro camino, otra posibilidad de las miles que tienes para llegar a tu meta.

Finalmente, en el fracaso aprenderemos lecciones que estaban escondidas y que de otro modo no hubiéramos encontrado.

Lecciones que no se aprenden en ningún libro, podcast o conferencia. Enseñanzas que obtendrás de situaciones únicas que solo tú vivirás.

Porque se aprende más de las experiencias difíciles que en los momentos de ascenso al éxito.

Cuando las cosas te salen bien posiblemente pienses que todo ha sido perfecto pero quizá has omitido piezas fundamentales para un éxito sostenido, en cambio el fracaso te obliga a enfrentar la realidad.

Así que la próxima vez que estés en una situación de fracaso, no te enfoques en la frustración y el desánimo, recuerda que eso es temporal, donde vale la pena poner tu atención es cómo esta etapa te ayudará en el largo plazo.

No sé cuáles son los obstáculos que te encontrarás en el camino, pero pase lo que pase, nunca te des por vencido, porque si te rindes nunca sabrás si al día siguiente te ibas a encontrar con el éxito que buscabas.

¿Para ti qué es el fracaso? Comparte este artículo en tus redes sociales y comenta en la parte de abajo, te mando un fuerte abrazo.

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Fabricio

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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