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Hiperanticipado al fracaso

Si hubiera sabido lo que sé sobre las dificultades de lanzar un negocio cuando comencé mi camino emprendedor, creo que nunca hubiera hecho algo.

Pero en aquel momento inicié con la mente en blanco, un mundo idealizado reinaba en mi cabeza y jamás pensé que no podía hacer lo que quería, nunca pensé en limitaciones o barreras y eso me facilitó aventarme hacia lo desconocido.

Sin embargo, he descubierto que así como yo no tenía ni idea de muchas cosas, hay personas que se híper anticipan a un posible fracaso por los problemas que pudieran aparecer en el camino y eso los detiene de avanzar.

Como comenté yo no veía un futuro incierto aunque por supuesto me iba a topar con varios obstáculos. Por ejemplo, en mi negocio de carpas tuve una curva de aprendizaje bastante prolongada que duró aproximadamente tres años (por supuesto sigo aprendiendo cosas pero el 80% más importante ya lo tengo instalado en mi disco duro personal). En el mercado no existe ningún libro que hable de la instalación de carpas y en Internet no hay información de cómo manejar un tipo de negocio como el mío, así que nos tocó a mi socio y a mí tropezarnos constantemente para aprender lo que sabemos el día de hoy con base en la práctica y logramos tener un negocio de cien mil pesos mensuales. Pero cuando iniciamos el proceso del proyecto, no teníamos ni idea de lo dolorosos que serían los golpes que nos daríamos y esa ceguera nos ayudó muchísimo para empezar y continuar.

A donde quiero llegar con esto es que tienes razón, el mundo ideal en el emprendimiento no existe, Mark Zukerberg, Bill Gates, Elon Musk y cualquier emprendedor que menciones ha tenido en su camino barreras que brincar, obstáculos que vencer y ha realizado el trabajo sucio para solucionar los problemas que han aparecido en sus negocios. Para ninguno ha sido fácil.

Ahora, no te digo esto para asustarte o desanimarte y abandones el proyecto o los sueños que deseas cumplir, por el contrario, quiero que te emociones y te avientes a vivir tu emprendimiento, compartiéndote las dos grandes lecciones que aprendí al iniciar varios emprendimientos en diferentes etapas de mi claridad mental sobre las barreras de un proyecto.

Cuando comencé mi primer negocio había “n” cantidad de dificultades que no sabía y seguro todavía las hay, pero la clave en ese momento de comenzar con todas las emociones de un emprendedor novel fue no enfocarme en ellas. Para mi no hay problema que no se pueda resolver. En verdad hay muy pocas cosas en los negocios que no se pueden abordar de una forma en la que salgas ganador.

La primera lección que aprendí es enfocarte en tus fortalezas. Con las habilidades que tienes puedes vencer cualquier obstáculo, si no ningún emprendedor habría podido lograr algo relevante. Por ejemplo, antes de comenzar mi blog para escribir y compartir ideas, no pensé en que no tenía una maestría en letras, de hecho ni siquiera la necesito porque no es mi norte escribir literatura de no ficción. El punto es que no había estudiado nada relacionado con la escritura. Sin embargo, lo que si pensé es que yo había escrito cartas larguísimas para mi novia, que ahora es mi esposa, y que de cierta manera tenía la habilidad para expresar lo que pensaba, entonces comencé, hoy mis artículos equivalen a tres libros publicados. En este camino me he topado con varios obstáculos pero el más fastidioso ha sido el bloqueo creativo que he podido combatir con información y práctica. Al final, la falta de escribir no fue un problema imposible de resolver.

La segunda lección es pensar y realmente reflexionar cuál es el siguiente problema que pudiera aparecer. Constantemente cuando las cosas van bien en nuestro negocio o emprendimiento, nos estacionamos en la zona de confort. No lo hagas. Salte de esa zona. Sistemáticamente pregúntate cuál es el peor problema que puede surgir y resuélvelo. Luego, vuélvete a preguntar cuál es el peor problema que puede surgir, resuélvelo y así de nuevo. Conviértelo en un rutina que te ayude a detectar esos problemas que sabemos surgirán en algún momento. Por ejemplo, si este ejercicio se hubiera practicado antes de la pandemia, se hubieran salvado muchísimos negocios que el día de hoy han quebrado o no estuvieran totalmente parados (como el mío donde hoy nos encontramos en la implementación de uno nuevo).

Así que no entres en ansiedades baratas, disfruta el cosquilleo que los detalles inciertos que un negocio ofrece. No te adelantes de manera negativa, esto sería como que a Elon Musk le hubieran dicho: “mira Elon, te faltan muchísimas cosas para realizar tus viajes espaciales. Para empezar tardarás dieciocho años en mandar a los primeros astronautas al espacio, no dos como lo tienes planeado, también explotarán varios prototipos de cohetes y no solo no ganarás dinero sino que perderás muchísimo, es más ¡quedarás al borde de la ruina!” y el dijera “que horror pues si así van a estar las cosas mejor no le entro a este proyecto, lanzo a la basura estos sueños y me voy a mi casa a ver Netflix”.

Jamás.

Nunca.

Elon sabía lo que vendría y créeme que el dolor de los golpes que se ha llevado a lo largo de sus negocios no se comparan  ni con el .00000001% de lo que algún día sentiremos.

Vamos. Sigue adelante.

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Fabricio

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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