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No mires atrás, mira hacia dónde vas

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hacia donde vas

Por qué es menos importante tu pasado que saber hacia dónde vas

Actualmente estoy leyendo uno de los mejores libros que he comprado: “Metas” del escritor Brian Tracy y desde el primer capítulo me encontré con ideas valiosísimas que al leerlas, sentí que el libro se había pagado por completo.

El párrafo dice: “Una de las reglas del éxito es ésta: No importa de dónde vienes; lo único que importa es a dónde vas. Y sólo tu y tus propios pensamientos determinan a dónde vas”.

Esto nos dice dos cosas, la primera es: olvídate de todo lo sucedido en tu vida, hoy comienzas de cero en tu camino al éxito. La segunda es: el éxito depende totalmente de ti.

Y me sentí muy identificado porque durante veintiocho años fui una persona que puso el pretexto de su pasado, como la razón de no haber hecho las cosas que le gustaban y no haber logrado sueños y objetivos que le interesaban.

No es que haya vivido un pasado terrible y de sufrimiento, por el contrario viví una infancia relativamente tranquila, libre de momentos dolorosos y obteniendo casi siempre todo lo que quería o pedía como viajes y objetos que cualquier niño quisiera.

Todo esto podría sonar a la infancia perfecta pero lamentablemente tuvo un precio, al ser el hijo menor estuve sobreprotegido en todos los aspectos y a cualquier edad.

Eso hizo que creciera con algunas desventajas para el mundo real como falta de autoconfianza, motivación, desconfianza en las personas, inexperiencia en relaciones sociales, falta de decisión, de organización, falta de fogueo laboral y otras tantas cosas que carecí por crecer así.

Obviamente me sentía frustrado por mi entorno y pensaba que por culpa de tal pasado yo no podía lograr nada y ni siquiera atreverme a intentarlo. (Mamá, esto no quiere decir que no te agradezca todo, te quiero y lo sabes).

Hasta que llegó el bendito día que entendí que mi presente no dependía de mi pasado y que si quería que ocurriera algo diferente, era totalmente mi decisión hacer las cosas diferentes.

Ese día cambié y comenzó a cambiar todo lo que me rodeaba, al fin podía ver bien, al fin era capaz de generar resultados positivos.

Ahora, cuento esto no en tono de presunción ni mucho menos, lo cuento porque creo que a muchas personas les sucede igual, gente que se siente marcada por su pasado y como consecuencia, se cree incapaz de actuar por ellos mismos.

Es cierto, hay muchas personas con pasados terribles que no puedo ni concebir que hayan sucedido, por ejemplo, maltratos, muertes de familiares, abusos físicos y mentales y otras atrocidades que no pongo en duda.

Sé que es fácil decirlo y difícil hacerlo pero de verdad que hay esperanza, hay tanta verdad en que hoy es un día nuevo. El pasado no lo podemos cambiar, es cierto, pero nuestra decisión siempre va a estar ahí, para indicarnos el camino que realmente queremos.

Hace algunos años leí en un libro de Tony Robbins, una historia buenísima que ilustra perfectamente el mensaje de esta publicación.

De forma resumida, se cuenta en el libro que una persona investigó la vida de dos hermanos gemelos desde su nacimiento.

Ellos tuvieron una infancia bastante dolorosa, su padre era alcohólico y agresivo, su madre los abandonó y tiempo después su padre también hizo lo mismo.

Crecieron en un orfanato y cuando salieron sus vidas dieron giros inesperados.

El investigador fue con el primer hermano y cuando lo entrevistó él le dijo que había estado preso varias veces, su vida era muy inestable, a veces tenía que robar para poder comer y no tenía hogar ni trabajo, el investigador le preguntó cuál creía que era la causa de tener esa vida y el hermano le contestó “te parece poco la vida que llevé, como no ser así después de la infancia que tuve”

Al mismo tiempo fue entrevistado el segundo hermano y lo que le contó fue sorprendente, este hermano vivía en una buena zona de la ciudad, se había casado, tenía trabajo y era visible la vida estable que tenía. Lo más sorprendente de esto fue cuando el investigador le preguntó cuál pensaba que era la causa que lo llevó a tener esa vida, a lo que él dijo “te parece poco la vida que llevé, como no ser así después de la infancia que tuve”.

Como ves, la diferencia entre las decisiones de estos hermanos es que uno tomó como un factor decisivo en su vida su pasado y el otro entendió de alguna forma que si bien había tenido una experiencia muy mala, no intervendría en la persona que podía convertirse.

Pero al final, todo se traduce en tu presente, hoy se puede cambiar, como dice Brian Tracy, no importa que pasó ayer, la semana pasada, hace cinco años o en tu infancia, lo importante es a dónde vas, a dónde te diriges, qué rumbo vas a tomar, ¿a caso volverás al camino del abuso? U hoy que es un día totalmente nuevo tomarás el control de tus decisiones para ir hacia el otro lado, en donde se encuentra una mejor vida, una vida feliz.

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Fabricio Mena

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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