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3 lecciones que aprendí de “Fahrenheit 451”

Libro Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

Hace poco más de 6 años que comenzó esta inquietud por leer de manera habitual para entretenerme y para aprender más cosas.

En ese tiempo leí por primera vez a Ray Bradbury y su libro Crónicas Marcianas, me llamó la atención porque siempre me ha gustado la ficción y sobre todo historias de mundos distópicos.

Antes de terminarlo yo sabía que el siguiente libro sería “Fahrenheit 451” una de sus obras más importantes, pero en el camino se me atravesó la literatura de no ficción y se mantuvo en mi lista de libros por leer hasta que un día unos tíos preciosos me regalaron en mi cumpleaños este libro.

Como comenté arriba, me encantan las historias de mundos distópicos y “Fahrenheit 451” habla sobre un mundo donde está prohibido leer porque transporta la mente a reflexionar y pensar conduce a la felicidad , de hecho, es ilegal tener libros y existe una brigada de bomberos que en lugar de apagar incendios, los provoca para desaparecerlos.

“Fahrenheit 451” es una lectura que te llevará por la línea de la angustia al poner constantemente en situaciones agobiantes al protagonista Guy Montag. A continuación las lecciones que aprendí de esta ardiente historia:

(Para escuchar el podcast dale clic a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo).

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1) Todos los días se aprende algo nuevo.

Además de que todos los días se aprende algo nuevo, entendí que se puede aprender de un libro de ficción como este.

En la primera hoja antes de comenzar la historia dice: “451° Fahrenheit: la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde”. 

Como dije al principio, pasaron más de 5 años para que vuelva a leer un libro de otro género que no sea ficción, hasta que el año pasado leí La Metamorfosis – Carta al padre de Franz Kafka y creo que demerité el hecho de que pudiera aprender algo en las novelas o en la historias de fantasía, ciencia ficción, etcétera.

Y no solo en los libros, hay una infinidad de momentos durante las 24 horas con las que despertamos a diario, de las que podemos aprender si apartamos un momento nuestra mirada del seductor black mirror.

Alguien dijo una vez: no te vayas a dormir sin haber aprendido algo nuevo el día de hoy.

Aplícalo y quizás eso que aprendas de un niño, de haber cruzado unas palabras con un desconocido o en la siguiente página de un libro, te cambie la vida para siempre.

2) Cuestionarte las cosas.

El aniquilador de libros” Montag conoció un día a una joven llamada Clarisse, una chica del vecindario bella pero extraña para él, que constantemente metía en aprietos a nuestro bombero por las preguntas que le hacía.

En esa primera vez que intercambiaron palabras ella le preguntó: “¿Es verdad que hace mucho tiempo los bomberos apagaban incendios en vez de provocarlos?”

Él se rió de ella como si hubiera dicho una tontería. Pero era verdad, sin embargo cuando él entró a  los bomberos ya se quemaban los libros y hasta ese momento, en 10 años de trabajo nunca que se preguntó por qué lo hacían.

Y esto nos pasa frecuentemente con la información que entra en nuestra mente y las cosas que hacemos día con día.

Damos por hecho lo que nos dicen sin siquiera hacernos unas preguntas sencillas como ¿será esto verdad? ¿por qué hago lo que hago y por qué lo hago así?

Cuando estaba en la primaria en 1991 me enseñaron que existían 9 planetas en el sistema solar, nunca aprendí el nombre del último y reprobé un examen que casi me cuesta repetir el año y un buen regaño por parte de mis papás por no saber el nombre del último planeta.

Dieciséis años después en el 2006 un grupito de científicos publicó que plutón ya no es un planeta y ni siquiera se disculparon conmigo por el mal rato que pasé casi por su culpa (es broma).

Hasta ese momento lo enseñaban en todas las escuelas del mundo, ¿por qué?, porque lo hacían en todos lados.

Por lo tanto cuestiónate todo lo que veas, cuestiónate toda la información que llegue a tu mente e incluso las cosas que hagas. No sé si alguien lo dijo pero creo que autocuestionándote llegarás a la verdad, tu verdad.

3) Da la ficción a la realidad

En la historia “Fahrenheit 451” era común la quema de libros porque pensaban que de esa manera conservarían la felicidad y la calma de las personas.

Su objetivo era alejar de la lectura a las personas para evitar que piensen y se cuestionen cosas que puedan ir en contra de los que querían controlar y manipular a la sociedad.

Desafortunadamente la humanidad ha sido testigo histórico de estos ruines eventos.

Por poner algunos ejemplos tenemos la destrucción de códices mayas y aztecas en 1530 y el bibliocausto nazi en 1933 (20 años después se escribiría Fahrenheit 451) donde se destruyeron obras de más de 5,500 autores. (Puedes ver este y otras ocho quemas de libros en la historia aquí)

Incluso en la actualidad se sigue realizando la quema de libros como un símbolo de superioridad y disparidad de pensamientos e ideologías.

Sería un gran primer paso para el mundo dejar de comportarse de manera vandálica y terminar con estas prácticas que manchan y dañan su historia.

El segundo paso sería que leamos más y no quiero aburrir con estadísticas pero en México durante el 2016 el promedio de lectura fue de 3.8 libros y quedó en penúltimo lugar en un ranking de 108 países.

México es un país que exige ser mejor pero no está dispuesto a leer para que suceda.

NO nos comportemos como si la lectura estuviera prohibida, hay una inmensa cantidad de libros que están esperando a ser leídos, disfrutados y vividos.

Comienza con este y disfruta lo delicioso de la lectura.

¿Ya leíste Fahrenheit 451? Coméntame abajo qué te pareció y comparte este artículo con una persona que quieras mucho. GRACIAS!

Fabricio Mena

Autor del blog fabriciomena.com. Escritor. Mi meta es ayudarte a que comiences a vivir la vida que has soñado para ti.

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