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8 cosas que aprendí de “El monje que vendió su Ferrari” (Parte II)

Resumen del libro El monje que vendió su Ferrari parte II

Hoy te comparto la segunda parte de las 8 cosas que aprendí de “El monje que vendió su Ferrari”.

Un libro de despertares, crecimiento personal y claves para la felicidad.

Si aún no has leído la primera parte te invito a que le des clic en este enlace. De lo contrario continúa leyendo.

(Para escuchar el podcast dale clic a “Play” en el botón abajo. Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.)

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5- La importancia de la autodisciplina.

Cómo escribí en el artículo “¿Cómo desarrollar tu liderazgo personal?“, “para poder liderar a otras personas, primero debemos saber liderarnos nosotros mismos“.

Este liderazgo sobre uno mismo se logra con disciplina y la disciplina se logra teniendo una fuerza de voluntad de hierro.

Tener fuerza de voluntad te permite mantener el compromiso de hacer lo que dijiste que harías.

Por ejemplo, si dijiste que te ibas a despertar a las cinco de la mañana y cuando suena tu alarma inmediatamente te paras en lugar de posponer por cinco minutos más el reloj, quiere decir que tienes fuerza de voluntad.

Miles de personas se inscriben a principio de año al gimnasio con el deseo de bajar de peso y mejorar su salud, sin embargo, a lo largo del primer mes, el mayor porcentaje de esas personas también comienzan a dejar de ir porque les dio flojera y prefirieron quedarse acostados en su cama porque no tienen fuerza de voluntad.

A mí una de las cosas que más me ha costado trabajo es dejar de revisar mi correo cada cinco minutos y también evitar ver mi teléfono cada vez que suena un mensaje o una llamada, pero es algo que he logrado hacer, sobre todo cuando estoy con mi esposa y mi hija.

Es importante que no nos dejemos llevar por nuestros impulsos y debemos dejar de ser personas reactivas, que solo porque suene el teléfono dejemos de convivir con nuestra familia.

Ten la voluntad de terminar lo que estás haciendo y luego atiende las cosas en su debido tiempo, levántate a las cinco de la mañana a correr si realmente es lo que quieres, no importa que haga frío, no apagues el despertador y no digas que mañana irás porque tampoco sucederá.

Entrena mucho tu fuerza de voluntad hasta hacerlo un buen hábito en tu vida.

6- El tiempo se escurre entre tus manos.

En su estancia con los sabios de Sivana, le regalaron a Julián un reloj de arena por la persona más joven de la comunidad llamada Divea.

Ella le explico a Julián que en aquella comunidad de sabios no tenían posesiones, pero de niños a todos les regalaban esta herramienta como recordatorio de su mortalidad y de la importancia de vivir plenamente.

Es importante desarrollar la consciencia del tiempo porque efectivamente es el recurso no renovable más poderoso, con él se pueden crear empresas multimillonarias como Amazon de Jeff Bezos y campañas caritativas inmensas como las de Bill y Melinda Gates.

El tiempo que tenemos es suficiente para vivir una vida excepcional o para derrocharla en vicios o gratificaciones a corto plazo.

Es increíble la manera en la que lo desperdiciamos y permitimos continuamente que nos lo roben cosas sin importancia, por ejemplo, el tiempo que pasamos en redes sociales o cuando alguien viene a nosotros a pedirnos que lo acompañemos a ver un pendiente.

No lo permitas, aprende a decir no, ocúpate de tus propias tareas, las que te dirigen a los sueños, haz que valga cada minuto, porque tu tiempo se va y no regresa.

Una vez escribí en un artículo llamado “Si hoy fuera el último día de tu vida”  que vivimos como si fuéramos eternos, simplemente no estamos conscientes  de que nuestra vida es frágil y en cualquier momento podemos dejar de existir.

No te preocupes por el pasado y tampoco te sientas ansioso por lo que vendrá en el futuro porque es la peor manera de desperdiciar este recurso.

Domina tu tiempo y dominarás tu vida y cuando eso suceda las mismas personas comenzarán a respetarlo también.

7- Entrega más de lo que recibes.

Una de las cosas más reveladoras que leí en este libro es que las personas venimos al mundo sin nada y nos vamos de la misma manera.

Entonces la única razón por la que estamos aquí es para entregarnos a los demás, aportar valor y hacer que la vida de los otros sea mejor gracias a nosotros.

Y a esto los sabios le llaman el propósito fundamental de la vida.

A veces nos preocupamos por buscar y tener lo mejor, eso no es para nada malo, al contrario, el problema está que una vez lo logramos, nos quedamos en ese estado, mientras que pudiéramos ayudar a otras personas a tener esos logros y hacer que su vida sea mejor.

Y no se trata de renunciar a nuestra vida actual y dedicarnos a los desprotegidos, eso sería algo muy bonito, pero entregar más de nosotros mismos, se encuentra en actos sencillos como darle paso al coche que está en frente de nosotros o respetar las ideas de las demás personas.

Centra tu mente en propósitos superiores, Bill Gates se pudo ir a una isla en el caribe a descansar y disfrutar su libertad financiera por el resto de su vida, sin embargo, él está combatiendo y erradicando enfermedades mortales en el continente africano.

Tú puedes crear un blog y aportar los conocimientos que tienes, puedes hacer un huevo estrellado con arroz y dárselo a una persona que esté necesitada y calmar su hambre al menos por ese día o puedes darle más tiempo de convivencia a los miembros tu familia.

Cuando haces estos actos de bondad tu propia vida se enriquece y adquiere más significado.

8- El secreto de la felicidad.

Sin duda el mensaje más inspirador y del que he leído muy poco en otros libros.

Mucha gente se pregunta “¿cómo ser feliz?” y “¿qué se debe hacer para alcanzar la felicidad?“.

Primero hay que entender que la felicidad no es un destino, no se alcanza al finalizar una meta y tampoco se encuentra en el pasado.

Tu no puedes esperar ser feliz hasta jubilarte de tu trabajo o después de alcanzar una cierta cantidad de dinero.

La felicidad se vive en el presente, concentrándote en las cosas importantes, en las cosas que te gusta hacer, en la sonrisa de tus hijos o en la de tu pareja, en leer un libro, en pintarte las uñas, en escuchar música o al realizar un trabajo que te llevará alguna meta que te hayas propuesto.

No pospongas tu felicidad, disfruta el proceso, mañana no sabes si vas a despertar (por crudo que suene eso) y vive el día de hoy como si fuera el último, mañana no será igual y tendrás que vivirlo de una manera diferente, disfruta y agradece tu salud, agradece por tu vida, por respirar aire puro en este preciso momento y por las cosas que tienes.

Ser feliz es muy fácil porque es algo que viene desde adentro de uno mismo, no es necesario convencer a alguien o comprar algo para que nos de felicidad.

No te ocupes ni te preocupes del pasado ni del futuro, tu felicidad está en el ahora, disfrútala y gózala al máximo.

¿Qué te parecieron las lecciones que aprendí de “El monje que vendió su Ferrari“? ¿Cuál has aplicado en tu vida? Escríbelo en la zona de comentarios y comparte este artículo en tus redes sociales ¡Gracias!

Fabricio Mena

Autor del blog fabriciomena.com. Escritor. Mi meta es ayudarte a que comiences a vivir la vida que has soñado para ti.

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