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El mal hábito de culpar a todo lo demás

El mal hábito de culpar a todo lo demás

Hace aproximadamente un mes trabajé en una hacienda donde hubo un concierto de música electrónica la noche anterior.

A media mañana apareció una chica que asistió a dicho evento y estaba preguntando por sus lentes y un teléfono celular extraviado.

Le comenté que no habíamos visto nada y enseguida comenzó a recitar un concierto de maldiciones:

“desgraciados rateros” “me robaron mis cosas” “por qué hacen eso los malditos”

Desconozco lo que pasó la noche anterior, sin embargo, pienso que esta chica está quitándose la responsabilidad total por la desaparición de sus lentes y su teléfono celular.

Es verdad, existe la pésima costumbre de agarrar las cosas que no son de nosotros y por la misma razón debemos de estar pendientes de nuestras pertenencias.

Pero eso no limpia la reacción sobrecargada de drama y de bajo nivel que tuvo la joven.

Una respuesta de alto nivel hubiera sido, “bueno, fui descuidada con mis pertenencias y por eso las perdí” “la próxima tendré más cuidado”.

Pudieras pensar que es un poco difícil decirlo y quizá lo es, pero de no hacerlo el sufrimiento que causará a tu vida será crónico.

Porque a menos que ella entienda que la principal culpable que sus pertenecías no estén, es ella misma, su dolor no desaparecerá por falta de aceptación.

Todo lo anterior me recordó que el comportamiento de esta chica es el mismo de la gente que se encuentra en un eterno estado de inconformidad e infelicidad.

Por lo general, es gente que nunca llega más allá.

Gente que no comprende que la responsabilidad por su éxito se halla en ellos mismos.

Efectivamente, tanto si fracasamos o triunfamos en la vida depende de nosotros, de nadie más.

Pero a la mayoría de las personas no les gusta pensar que esa responsabilidad es suya.

A ellos les encanta decir que si no han logrado lo que siempre han querido es por culpa de otras cosas y otras circunstancias.

Por ejemplo, culpan al gobierno, la falta de apoyo de su pareja, en ocasiones a sus hijos, la mala  suerte y muchas veces hasta dios es el culpable.

Evidentemente es difícil aceptar que el lugar donde te encuentras en este momento es donde tú quieres estar, pero realmente estas donde has pagado el precio para estar y por eso nadie lo hace.

Así que a menos de aceptarlo, nunca te moverás del mismo lugar.

¿De dónde surge este tipo de pensamiento?

Existen varias fuentes, pero es, tal vez cuando somos niños que se desarrolla el arte de culpar a lo demás.

Por ejemplo, cundo nos golpeamos la rodilla con la punta de una mesa y nos ponemos a llorar se acerca nuestra madre a consolarnos y con tal de que nos calmemos comienza a regañar a la mesa: “¡mesa mala! te voy a pegar para que no vuelvas a lastimar a mi hijo”.

Con esta acción nos quitan la total responsabilidad del momento y crecemos escuchando que las cosas se tienen la culpa de lo que nos sucede.

Por lo tanto, es indispensable cambiar de ideas, es necesario cambiar el chip de tu vida.

Derrumba el pensamiento de evitar la responsabilidad de tu vida y elimina el mal hábito de culpar a todo lo demás, de tus malos momentos, de tus fracasos y las cosas que crees que te ocurren.

Porque las cosas no nos ocurren a nosotros, pero eso es tema de otra publicación.

¿Qué acción tomarás el día de hoy para dejar de echarle la culpa a todo lo demás? Coméntalo en la caja de comentarios y comparte este artículo en tus redes sociales, gracias.

Fabricio Mena

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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