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Deja de celebrar el éxito de los más

celebrar el éxito

Hace más de un mes que no me cortaba el cabello y ya no lo aguantaba, menos por el calorón que hace aquí en Mérida.

Así que fui el lunes pasado a la peluquería, a una hora donde sé que no hay mucha gente y te atienden rápido.

Cuando llegué, saludé a mi peluquero y como siempre él estaba con su gorra del Barcelona.

La noticia que no sabía

Me senté y mientras él me estaba preparando para recortarme, me dijo que si supe del debut del “chuky”  Lozano en Italia y del gol que anotó en ese gran primer partido.

Mi peluquero me dio aquella noticia notablemente emocionado y mientras yo le hacía plática sobre el mismo tema, me repetía una y otra vez con mucho orgullo, cómo fue aquel gol y el alto salario que ganaría aquel jugador.

El descubrimiento del día

Me llamaron la atención dos cosas, la primera es que mi peluquero me estaba platicando algo con felicidad, de un equipo que no era el suyo, esto es como si le aumentarán el salario a Cristiano Ronaldo y Messi lo festejara en sus redes sociales, o sea, algo que nunca pasará.

La segunda es el recuerdo instantáneo que vino a mi mente de cuando yo hacía lo mismo que mi amable peluquero.

Y no solo en el fútbol, sino en la vida en general.

Por ejemplo, me ponía feliz y orgulloso escuchar que alguien había logrado un contrato de mucho dinero o cuando precisamente veía fútbol, saber que algún jugador mexicano había logrado ser fichado por un club europeo y los contratos multimillonarios que firmaban (cosa que hasta hace 10 o 15 años era muy poco común).

Por qué no debes celebrar el éxito de los demás

No me lo tomes a mal, no estoy diciendo que no debas alegrarte de los eventos positivos de otras personas, no, para nada estoy diciendo eso.

Lo que pienso es que muchas veces, festejamos el éxito de otros porque nos produce un placer artificial que nos hace sentir ese logro como propio.

Y esto no es bueno porque nos desenfocamos del éxito más importante, el único que importa, el nuestro.

¿Para qué ir por el éxito propio cuando ya nos sentimos exitosos porque el “chicharito” fue fichado por el Madrid o a mi tío ya le dieron una nueva obra civil millonaria?

Sí ves, esta sensación nos ciega y nos devuelve al camino fácil que estamos acostumbrados a vivir, el camino cómodo, el que no requiere esfuerzo.

Además nos coloca en una posición conformista porque se siente bien estar orgulloso de lo que otros hayan logrado.

Pero ¿cuándo nos toca celebrar el éxito propio?

Aclaró, no estoy diciendo que hay que envidiar a la gente por sus triunfos y desearles el mal, por el contrario, pienso que hay que apoyar.

Por ejemplo, cuando alguien de mis redes está promoviendo su negocio o emprendimiento soy el primero que le da “like” y lo comparte hacia mis contactos y si es posible lo busco para consumir su producto.

Pero quiero que primero vayas por tus sueños y los logres, que si eres peluquero, no te quedes así, abre tu propia barbería, si tu sueño es ser escritor, alégrate por tus escritores favoritos pero escribe tu propio libro.

Porque los éxitos de las otras personas no son tus propios éxitos, quizá se siente así, pero a ti no te deja nada celebrar el éxito de esta o de aquella persona.

La próxima vez que escuches que al “chuky” fue fichado por el Madrid, ponte feliz e inspírate, pero no desenfoques la mirada de tus propios sueños y metas para que el día de mañana estés celebrando el éxito más importante, el tuyo.

Comparte este mensaje a la persona que necesita escucharlo y déjame un comentario en la parte de abajo ¡gracias!

Fabricio Mena

Emprendiendo, escribiendo y compartiendo. COMUNICADOR COMPETENTE de la organización Toastmaster International.

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