0

4 verdades sobre fracasar

4 VERDADES SOBRE FRACASAR

¿Quién no ha fallado o fracasado intentando hacer algo?

Sin lugar a duda, todos.

Cuando somos bebés y estamos pasando del gateo a dar nuestros primeros pasos, nos caemos “n” cantidad de veces antes de lograr caminar.

Incluso cuando somos grandes tropezamos en ocasiones y fallamos en el intento de ir de un lugar a otro.

Por lo tanto, fracasar es algo natural, es parte del proceso de vivir.

Desafortunadamente, la mayoría de las personas hemos crecido con la idea que fallar es un signo de debilidad, “que nadie se entere que reprobaste una materia” dirían unos padres a su hijo o “debes esconder ese embarazo” le dirían otros a su hija de diecisiete años por un embarazo no planeado.

Las personas que nos cuidan mientras crecemos emanan raudales de temor sin poder lidiar con el hecho de que ciertas cosas nos salgan mal y pasan su vida asustándonos para no realizar ninguna acción, por ejemplo, “no corras porque te vas a caer”, “no te comas aquello porque te vas a enchilar” o “no te metas a la piscina porque no sabes nadar”.

Aquel temor lo inducen en el pequeño y cuando crece, ocurren dos situaciones:

  1. No intenta cosas nuevas por temor a fallar.
  2. Y cuando fracasa en algo, hace todo lo posible para esconderlo.

Como resultado crecemos carentes de buscarle solución a los problemas.

Pero si desde un inicio nos hubieran enseñado que fallar no es la cuestión sino cómo reaccionamos a ese fallo, muchas cosas serían diferentes.

Cuando algo te sale mal ¿te echas al piso a llorar? o ¿tomas el control de tus emociones para solucionar un suceso eventualmente negativo?

A continuación te comparto cuatro verdades que te ayudarán contra el temor de fallar y concebir una nueva idea sobre los fracasos.

1. Si no fallas, quiere decir que nos tas intentando nada.

Para mejorar y lograr el éxito en cualquier tarea que realicemos, debemos estar dispuestos a tomar un riesgo y tomar un riesgo significa que hay al menos una posibilidad de fracasar.

Retomemos el ejemplo de aprender a caminar.

Si nunca hiciéramos el intento de caminar, seguramente nunca fallaríamos, pero cuál sería el resultado, estaríamos acostados para siempre.

Gracias a que nuestra biología nos empuja a caminar erguidos, tratamos de dar pasos continuos y en ese intento caemos infinidad de veces pero cada vez que nos levantamos y probamos dar más pasos es cuando logramos alcanzar la meta.

2. Tus errores son la prueba de que estas creciendo y mejorando.

Cuando fallas intentando lograr una meta, es importante que no te desanimes porque significa que estás en el camino correcto, tarde o temprano si sigues intentando, vas a encontrar la forma precisa de conseguir lo que quieres.

Muchos empresarios consolidados en el mercado han logrado el éxito financiero después de haber intentado por años triunfar en otros negocios.

En dicho camino se han endeudado, han quebrado, han abierto y han cerrado varios tipos empresa hasta llegar a la meta que querían.

Esto significa que sus errores los ayudaron a mejorar y darse cuenta del mejor camino a seguir.

No es que esto no les haya generado algunas desilusiones, pero al final fueron los malos momentos que forjaron su carácter y les dieron mayor conocimiento.

3. Tus fracasos significan que tienes valentía.

Se requiere valentía para intentar algo que no tienes idea si funcionará o no.

Cuando quieres lograr una meta inviertes energía, tiempo y a veces dinero sin saber el resultado final.

Por lo tanto, aunque hayas fallado, el hecho que hayas dado todo lo que tienes habla sobre la clase de persona que eres.

Y ser valiente no significa que carezcas de miedo, significa que a pesar del miedo estas suficientemente motivado para intentarlo.

4. Tus errores te hacen más fuerte.

Cuando fracasamos es normal sentirnos desafortunados, tristes y desmotivados.

Pero algo interesante ocurre cuando superamos esas derrotas, nos convertimos en personas más fuertes.

Mi negocio está a punto de cumplir cuatro años y al principio luchaba con la frustración y enojo de no cerrar una venta o recibir un no por parte de un posible cliente.

Pero después de recibir cientos de negativas en este tiempo, mi músculo mental del rechazo se ha fortalecido.

A tal grado que hoy por raro que parezca disfruto cada “NO” que recibo por parte de un cliente.

Esto me motiva a dar lo mejor en la siguiente venta y es una nueva oportunidad de probarme a mi mismo que es posible triunfar.

Como puedes ver, los fracasos tienen una enorme cantidad de aspectos positivos, utilízalos como oportunidades para un crecimiento continuo.

Si te motivó esta publicación para seguir adelante, compártela en tus redes sociales, gracias.

Fabricio Mena

Autor del blog fabriciomena.com. Escritor. Mi meta es ayudarte a que comiences a vivir la vida que has soñado para ti.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.